Los amantes de la conspiración están hoy de enhorabuena.
El mismo día que, de bulla y corriendo, operan a Juancar de algo tan insignificante, claro está, que en pocos días se marchará a su domicilio, la Audiencia Nacional determina que al etarra que intentó cargárselo ya no hay que vigilarlo.
Coño, conociendo a la Casa Real y a la Audiencia Nacional, normal que haya quién vea cosas raras.

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Coño, conociendo a la Casa Real y a la Audiencia Nacional, normal que haya quién vea cosas raras.










