Ignoramos si se equivocó y cogió dos tripis en lugar de dos trankimazines, o si se tomó de golpe la caja de friskies, pero lo de Sánchez Dragó en el Mundo, y que cuentan en el Plural, no tiene nombre. O sí. O vaya usted a saber. Resulta que Soseky, que así se llamaba el gato de Dragó, se ha muerto. Y el dueño, se ha puesto a escribir sobre el tema. Y, al revés de aquel que para ahorrarse el dinero de un telegrama, ahorró palabras y envió "patá de burro, niño muerto", el pedante que presentaba telediarios en la tele de Esperancita, le ha escrito un panegírico que no se lo salta un galgo, y que da vergüenza ajena leerlo. Nuestra obligación, como españoles de buena fe, es sacar del error a Fernandín, e impedir que se crea lo que dice, que va a lograr que empeore, si eso fuese posible, su salud mental.
D. Fernando, que lo mismo el gato no se inmoló, que lo mismo le dió al botón la muchacha de la limpieza que estaba hasta el mismísimo de que el gato le pisara después de pasar la fregona (porque el gato sería un ángel pero el "jodio" nunca cruzaba el salón volando); o un vecino alérgico, o el cartero que ya no sabía que hacer para que no le arañase los bajos del pantalón,o algún cámara desquiciado de TeleEspe, o algún sociata cruel, que no sabía como hacerle sufrir. Aunque pensándolo un poco, hay motivos más que suficientes, y no tan disparatados, para que el pobre Soseky haya palmado, y tenemos las pruebas.............(Fernando, no miiiireeeees)